Gestión de Proyectos de Desarrollo Social

La evaluación de la implementación (1)

Escrito por proyectossociales 08-01-2010 en General. Comentarios (0)

Este tipo de evaluación busca averiguar y describir el funcionamiento del programa, y analiza hasta qué punto existen diferencias entre el funcionamiento real y lo previsto en los documentos fundacionales. La evaluación de la implementación es una precondición de la evaluación de resultados.

Este tipo de evaluación se desarrolla en tres procesos:

1.       Listado del conjunto de rasgos y actividades que realmente definen y constituyen el programa.

2.       Recogida de datos empíricos basados en diferentes técnicas que avalen la descripción de rasgos que definen el programa.

3.       Contraste del comportamiento real del programa con lo previsto en documentos y marcos legales.

Aspectos clave:

-          Decidir los rasgos característicos del programa;

-          decidir el tipo de información que describe adecuadamente el programa; y

-          obtener una muestra adecuada de los diferentes procesos.

Resueltos los aspectos clave, los datos recogidos proporcionan la base para analizar si el programa ha sido implementado correctamente y el nivel o grado de esa implementación.

 

Para el recojo de información puede hacerse:

·         Observación in situ

·         Entrevistas o encuestas

·         Grupos de discusión

Este tipo de evaluación presentan dos principales problemas: La necesidad de contar con varias fuentes de información para aumentar su validez y la de un diseño muestral que tome en cuenta lugares y momentos de acuerdo al desarrollo del programa.

 

Monitoreo y seguimiento de programas

Aunque el monitoreo y seguimiento de programas no es en sentido estricto un tipo de evaluación, sin embargo, puede responder a numerosas preguntas evaluativas.

Procedimientos que se suelen seguir:

a.       Determinación de los objetivos de la evaluación.- estos condicionan la elección de indicadores y la información a recoger.

b.      Desarrollo de un modelo de flujo del programa.- especifica los pasos del mismo en relación con la población objeto y las actividades que constituyen el programa.

c.       Construcción del sistema de indicadores e información.- responden adecuadamente a los objetivos de la evaluación y pueden recogerse de un modo fiable y válido.

d.      Desarrollo de soportes documentales.- que recojan materialmente la información requerida por los indicadores.

e.      Elaboración de manual de aplicación de soportes.- que homogenice la recolección de información.

f.        Integración de soportes en el flujo.- que determine el tiempo de aplicación de cada uno y el sujeto que lo aplique.

g.       Especificación de la presentación y uso de resultados.- que deje claro el tipo de utilización de cada informe y de cada indicador.

Esquema de objetivos/indicadores

Objetivos

Indicadores

Soportes documentales

1.- Objetivo

Indicador 1

Indicador 2

Indicador 3

Documento nº 1

Documento nº 2

Documento nº 2

2.- Objetivo

Indicador 4

Indicador 5

Indicador …

Documento nº 3

Documento nº 3

Documento nº …

 

Todo este sistema de información incluirá, además de la información dirigida a la evaluación, información relevante para la gestión y adecuación del programa.

Algunos tipos de evaluación posible:

1.       Evaluación de cobertura.- Es conveniente tener información sobre el volumen de la población, datos cualitativos sobre el perfil de usuario, análisis del posible sesgo poblacional del usuario y de su accesibilidad al programa.

2.       Evaluación del esfuerzo.- Busca analizar los inputs del programa necesarios para la intervención panificada.

3.       Evaluación del proceso.- Centra su estudio en las actividades desarrolladas por el personal técnico.

4.       Evaluación de la productividad.- Evalúa la productividad técnica del personal de atención.

5.       Evaluación de la calidad de atención.- Para esto se debe precisar las dimensiones que recojan las implicaciones que el concepto calidad tiene.

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(1) Extracto  de ALVIRA MARTÍN, F. (1991) Metodología de la evaluación de programas. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, Colección Cuadernos Metodológicos, nº 2

Aportes acerca de las modalidades de evaluación(*)

Escrito por proyectossociales 06-01-2010 en General. Comentarios (2)

Hay diversas clasificaciones de los tipos de evaluación. La mayoría de estas clasificaciones se fundamentan en los siguientes criterios: a) cuándo se realiza la evaluación; b) quién ejecuta la evaluación; c) por qué se realiza la evaluación; y d) cómo se realiza la evaluación.

Mario Espinoza (1983) presenta una tipología basada en tres criterios de clasificación: a) cuándo se realiza la evaluación; b) quién efectúa la evaluación; y c) cuáles son los objetivos de la evaluación. Además, presenta un cuarto criterio de clasificación en función del diseño de evaluación utilizado. Como otros, Espinoza considera que una correcta evaluación implica la complementariedad de las modalidades y no su exclusión.

M. Antonia Casanova (1992) identifica cuatro criterios, algunos comunes a los de Espinoza: a) según la finalidad o función de la evaluación; b) según la extensión de la evaluación; c) según los agentes evaluadores; y d) según el momento de aplicación de la evaluación. Según la extensión, Casanova, identifica dos modalidades de evaluación: la global (evaluación integral) y la parcial (evaluación de algún aspecto).

M. José Aguilar y Ezequiel Ander-Egg (1992) establecen una clasificación en base a cuatro criterios: a) momento de aplicación de la evaluación; b) función de la evaluación; c) procedencia de los agentes evaluadores; y d) aspectos que son objetos de evaluación. Según el momento de aplicación, podemos identificar tres modalidades: evaluación ex ante, evaluación procesal y evaluación ex post.

Los profesores Donald E. Chambers, Kenneth R. Wedel y Mary K. Rodwell (1992) identifican seis modalidades de evaluación: 1) análisis inicial o preliminar; 2) valoración de la evaluabilidad; 3) evaluación formativa; 4) evaluación de resultados; 5) monitorización de programas; y 6) meta evaluaciones.

La profesora Rocío Fernández-Ballesteros (1995b) identifica tres modalidades en función de tres criterios: a) según cuándo tiene lugar la evaluación; b) según los objetivos de la evaluación; y c) según la posición desde la que se efectúa la evaluación. Según los objetivos, la profesora identifica dos modalidades: la evaluación proactiva y la evaluación retroactiva.

Francisco Alvira (1991) desarrolla diversas modalidades de evaluación a partir de las finalidades y objetivos que persiguen. En función de los objetivos, Alvira descríbelas siguientes modalidades: a) evaluación de necesidades; b) evaluación de diseño; c) evaluación de la evaluabilidad; d) evaluación de la implementación; e) evaluación de la implementación; f) evaluación de la cobertura; g) monitorización y seguimiento del programa; h) evaluación de los resultados; i) evaluación de impacto; y j)evaluación económica.

Antonio Jiménez (1996c) apunta cuatro modalidades en función de los objetivos de evaluación: a) evaluación de necesidades; b) evaluación de diseño y conceptualización; c) evaluación de proceso; y d) evaluación de producto.

Por su parte, Carol T. Fitz-Gibbon y Lynn L. Morris (1987a) identifican otros diseños metodológicos en función de dos criterios: a) la población; y b) la secuencia temporal.

Como podemos observar, aunque de manera sucinta, todas las propuestas presentadas se fundamentan en la aplicación de criterios de clasificación plurales, no siempre coincidentes, aunque tampoco excluyentes, sino, sobre todo, complementarias. En la práctica, estos criterios de clasificación no siempre se aplican de forma clara y precisa.

Tabla Resumen de las principales modalidades de evaluación apuntadas

Criterio de clasificación

Modalidades de evaluación

Según cuando se evalúa (momento temporal de la evaluación)

 Evaluación formativa

Evaluación sumativa

 

Evaluación inicial

Evaluación procesal

Evaluación final

Según la extensión de la evaluación

Evaluación parcial

Evaluación global

Según quién evalúa (posición institucional del equipo evaluador)

Autoevaluación

Evaluación interna

Evaluación externa

Evaluación mixta

Según qué se evalúa (objetivos o finalidades de la evaluación)

Evaluación de necesidades

Evaluación de diseño

Evaluación de proceso o de ejecución:

·         Implementación, monitorización y seguimiento

·         Esfuerzo, cobertura, productividad y calidad

Evaluación de producto

·         Efectividad, eficacia, eficiencia

·         Resultados e impacto

Evaluación proactiva

Evaluación retroactiva

Según cómo se evalúa (diseño metodológico)

Diseño experimental

Diseño cuasi-experimental

Diseño no experimental

 

Metodologías cuantitativas

Metodologías cualitativas

 

Ante esta diversidad de opciones, tomemos en cuenta que una evaluación debe ser a) formativa;  b) preferentemente externa, aunque con participación de las partes implicadas o afectadas; c) global; y d) plural desde la perspectiva metodológica.

Desarrollemos algunas modalidades

La evaluación formativa.- es la realizada durante la aplicación del programa. Busca valorar el proceso de implementación y desarrollo del programa, con el propósito de ayudar en su marcha o mejorar lo que se está haciendo.

La evaluación sumativa.- es la realizada una vez finalizado el programa. Busca valorar los resultados o efectos conseguidos por un servicio o programa ejecutado, con el propósito de juzgar si debe mantenerse o darlo por terminado.

Puesto que los programas y servicios son procesos complejos y de largos períodos de desarrollo, es necesario, para su optimización, realizar una evaluación formativa permanente. Con este tipo de evaluación es posible identificar los aspectos que deben modificarse para la mejora del programa y aplicar inmediatamente las recomendaciones e indicaciones que se van elaborando por parte de los evaluadores.

La evaluación interna.- es la realizada desde dentro por los profesionales de la misma institución responsable del servicio o programa objeto de evaluación. Cuando la evaluación es realizada por profesionales implicados en la gestión del programa, estamos hablando de autoevaluación.

La evaluación externa.- es realizada desde fuera por profesionales que no pertenecen a la institución responsable del servicio o programa objeto de evaluación.

 

Ventajas

Inconvenientes

Evaluación interna

Optimiza la mejora del programa.

Minimiza la reactividad de los sujetos participantes.

Tiene más influencia sobre el programa.

Genera menos gastos.

Minimiza la objetividad.

Minimiza la credibilidad social de la evaluación.

Minimiza la utilización de la tecnología “dura” y de modelos.

Evaluación externa

Maximiza la objetividad.

Maximiza la utilización de la tecnología “dura”.

Maximiza la credibilidad social de la evaluación.

Maximiza la utilización de modelos.

Genera más gastos.

Maximiza las posibilidades de mejora del programa.

Acentúa la reactividad de los sujetos participantes.

Tiene menor influencia sobre el programa.

 

Se debe tener en cuenta que la autonomía del equipo evaluador se ve afectada por el tipo de evaluación elegida.

La evaluación interna y externa son modalidades complementarias. Las características de una y otra aportan más en distintos momentos del desarrollo del programa o servicio. La evaluación interna, por ejemplo, está más indicada para la evaluación de procesos, mientras que la evaluación externa, está especialmente indicada para valorar resultados.

La evaluación de necesidades.- es la primera modalidad que debería desarrollarse, pues, al detectar y valorar las necesidades, hará posible el diseño y planificación del programa o servicio.

La evaluación del diseño.- puede realizarse en el mismo momento del diseño o planificación o posteriormente. Es recomendable lo primero.

La valoración de la evaluabilidad.- determina, en base a la evaluación del diseño, si el programa es o no evaluable, en base a ciertos requisitos metodológicos.

La evaluación de ejecución o proceso.- consta de las siguientes sub modalidades:

a)      Evaluación de la cobertura.- analiza cuantitativa y cualitativamente el volumen y las características de la población atendida por el programa.

b)      Evaluación del esfuerzo.- determina las ratios existentes entre los recursos y la cobertura poblacional.

c)       Evaluación de proceso.- analiza las actividades desarrolladas y el tiempo de intervención.

d)      Evaluación de productividad.- analiza la productividad de los profesionales que intervienen.

e)      Evaluación de calidad.- valora los aspectos cualitativos del trabajo realizado.

Evaluación de producto.- valora los resultados y efectos obtenidos por el programa. Evalúa los cambios que se han producido en la realidad, en relación con la situación-problema que se trata de superar.

Según el diseño metodológico de la evaluación podemos apuntar:

Diseños experimentales.- se caracterizan por trabajar con grupos experimentales y de control aleatoriamente seleccionados y por valorar las variables antes y después de la aplicación del programa.

Diseños cuasi experimentales.- se fundamentan en el anterior diseño pero no cumplen con la totalidad de sus requisitos, especialmente los referentes a la selección aleatoria de los grupos experimentales y de control.

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(*) Extracto de GOMEZ SERRA, M. (2004) Evaluación de los servicios sociales, Barcelona, Gedisa, pp. 62-83

Precisiones conceptuales y terminológicas de Evaluación (*)

Escrito por proyectossociales 06-01-2010 en General. Comentarios (0)

(*)Extracto de AGUILAR Mª J. y ANDER-EGG, E. (1992). “Precisiones conceptuales y terminológicas”, en Evaluación de servicios y programas sociales. Madrid: Siglo XXI, pp. 1-22

 

Cuando hablamos de evaluar, usualmente nos referimos a emitir un juicio de valor. Se trata de un juicio que, de acuerdo a ciertos criterios, hace una valoración o estimación de algo.

 

Es constatable que la evaluación es una actividad que realizamos frecuentemente, ya sea para valorar lo que hacemos o las decisiones que tomamos. Sin embargo, cuando se trata de evaluar servicios o actividades profesionales es necesario recurrir a formas de evaluación sistemática. Entre la evaluación informal y la sistemática no hay diferencia de propósitos, sino de método.

 

¿Qué no es evaluación?

 

Evaluación no es medición.- Mientras que la medición busca determinar la extensión y/o cuantificación de algo, la evaluación busca determinar su valor. Podemos medir sin valorar y valorar sin medir. Para el caso de la evaluación sistemática es muy útil el medir ciertos aspectos o dimensiones del objeto.

Evaluación no es estimación.- Mientras que la estimación tiene un carácter aproximativo, con frecuencia muy cargado de subjetividad, la evaluación sistemática debe reunir ciertos requisitos metódicos, científicos y técnicos.

Evaluación no es seguimiento.- El seguimiento es un proceso analítico que permite registrar, recopilar, medir, procesar y analizar información en relación a la consecución de las metas de un programa; la evaluación enjuicia los logros y su nivel de obtención, así como los resultados obtenidos por la intervención del programa.

El seguimiento, de existir, contribuye a la tarea de evaluar, pues proporciona información sobre el objeto evaluado.

Evaluación no es control.- El control es una verificación de resultados, mientras que la evaluación es un enjuiciamiento de esos resultados.

Evaluación no es programación.- La programación introduce organización y racionalidad en la acción, para el logro de determinadas metas y objetivos; la evaluación verifica y enjuicia esa racionalidad, midiendo el cumplimiento de los objetivos y metas establecidas, así como la capacidad para lograrlos.

La evaluación en sentido estricto

Cuando se habla de evaluación en sentido estricto, siempre se hace referencia a la investigación evaluativa[1]. De aquí que no sería acertado evaluar actividades poco importantes u objetivos poco significativos.

En el campo del trabajo social o el desarrollo comunitario la evaluación es concebida como el “análisis de los efectos y las consecuencias de los diferentes modos de actuación sobre una situación, para definir en un plazo cuáles son los más productivos de soluciones”[2]. De acuerdo a esto, la utilidad de la evaluación se encuentra en su utilización para mejorar un programa. La evaluación encuentra su sentido en su utilidad para tomar decisiones concretas.

Aunque el énfasis de la evaluación se pone en la utilidad para la toma de decisiones, sin embargo, es importante el proceso de recogida de información, pues este debe permitir obtener información relevante para tomar una decisión.

Mérito y valor

En la evaluación es necesario precisar criterios y normas que permitan determinar tanto el mérito como el valor de lo evaluado.

En este aspecto nos ayuda la distinción de mérito y valor que realiza Scriven[3] . De acuerdo a este autor, el valor de una acción viene dado por el grado de necesidad que existe de hacerla, mientras que el mérito de la misma viene dado por su buena realización. De aquí podemos sacar en claro que puede haber un programa meritorio sin valor pero, toda actividad que tenga valor debe ser, además,  meritoria.

La evaluación en España

Ya en la década de los ochenta, en España, existía un consenso sobre la caracterización de la evaluación como los esfuerzos de estimación de los cambios ocurridos por la intervención de programas o proyectos.

Alvira[4] incorpora en la definición algunos aportes de la investigación evaluativa norteamericana, así como las categorías cuantitativo y cualitativo, en un esfuerzo por superar la división entre ambos paradigmas de la investigación en ciencias sociales.

Caride Gómez[5], a finales de los ochenta, señala que la evaluación es un proceso de reflexión y valoración crítica, permanente y sistemática, referida a momentos y factores que intervienen en el desarrollo de un programa, con el fin de determinar sus efectos, resultados o logros.

G. Briones[6], por su parte, incorpora su modelo de evaluación interactiva, señalando que ésta es un proceso de investigación participativa que analiza la organización, el desarrollo de un programa, las expectativas de los participantes y los resultados obtenidos.

Con los años, la definición de evaluación se enriquece con los aportes de diversos autores  así como con los de organismos internacionales.

Nos queda resaltar algunos elementos que permitan una definición de evaluación: 1ro.- La evaluación, en cuanto investigación social, no es un conocer para actuar, sino un conocer para mejorar las formas de actuar; 2do.- es sistemática, planificada y dirigida, pues utiliza procedimientos basados en las normas del método científico; 3ro.- está encaminada a identificar el objeto, obtener información sobre él y proporcionarla de manera válida y fiable; y 4to.- enjuicia apoyándose en datos e información pertinente.

Si bien la evaluación, como parte del proceso, ocupa un lugar posterior a la programación, es un elemento que debe ser considerado en las distintas etapas, siempre que se deba hacer algún juicio o valoración de algún aspecto o componente del programa.

Mediante la evaluación buscamos dar cuenta de la forma en que algo se ha llevado a cabo y el grado en que esto ha producido efectos o resultados concretos. Cuando hablamos de grado nos referimos a la extensión, magnitud y profundidad del efecto.

No es necesario que exista un programa o un proyecto para realizar una evaluación. Se puede evaluar también, un conjunto de actividades organizadas para lograr un fin determinado. Es necesario evaluar porque permite retroalimentar lo que se hace y los errores que se cometen, a fin de mejorar.

La evaluación es un instrumento que nos permite: a) mejorar las políticas y las intervenciones sociales, haciéndolas más eficaces y eficientes, más idóneas y pertinentes, y b) tomar decisiones orientadas a la mejor solución posible de los problemas y las necesidades.

La evaluación no sólo nos debe dar cuenta del grado en que se ha logrado las metas propuestas, sino también, de la relación de los cambios efectuados con la intencionalidad del programa.



[1] La investigación evaluativa utiliza los mismos métodos y técnicas que la investigación social.

[2] J. M. Dutrenit, “Evaluation du travail social. Aide à la Mutation”, en Reuve Rencontre, núm. 51, 1984.

[3] M. Scriven, “The Methodology of evaluación”, en Perspectives on Currículum Evaluation, Chicago, Rand MacNally, 1967.

[4] F. Alvira, “La investigación evaluativa: una perspectiva experimentalista”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 29, 1985

[5] J. A. Caride Gómez, Diseño y evaluación de programas sociales. I Congreso de Animación Sociocomunitaria, Salamanca, 1989 (fotocopiado)

[6] G. Briones, La evaluación interactiva, Santiago de Chile, PIIE, 1988

La evaluación de servicios y programas sociales (1)

Escrito por proyectossociales 05-01-2010 en General. Comentarios (0)

A pesar de que existe una evaluación progresiva de los servicios sociales, la cultura evaluativa en el campo de los servicios y programas sociales aún está en proceso de implementación. Autores como March (1977), Chambers, Wedel y Rodwell (1992) han escrito sobre esta debilidad en el campo social, constatando las dificultades para implantarla en todos los ámbitos y niveles posibles.

Es posible y conveniente aprovechar los aportes de campos similares, como el de la educación,  que ha influido de una manera directa en el campo social. Sin embargo, es necesario que tales aportes se adapten reflexionando sobre su viabilidad e interés.

Hasta ahora, aunque es posible identificar algunas experiencias interesantes, el proceso de instalación de esta cultura evaluativa en el campo social, ha presentado dos limitaciones: 1ro.- se ha priorizado el carácter económico en el objetivo de evaluación y 2do.- mayoritariamente se ha desarrollado una metodología cuantitativa en la investigación.

Respecto al desarrollo de la evaluación en los servicios y programas sociales, March (1997) distingue dos etapas: 1ra etapa.- dominio del paradigma tecnológico, con el uso de metodologías cuantitativas en procesos de evaluación de carácter macro estructural; y 2da etapa.- ruptura del dominio positivista, con el uso de metodologías cualitativas y mixtas en procesos de evaluación de carácter micro estructural.

Por su parte, Fernández del Valle (1995), quien describe algunas experiencias de evaluación que han tenido lugar en el Estado Español, distingue entre la evaluación de programas de servicios sociales comunitarios y la de programas de servicios sociales especializados. Según Fernández del Valle (1995) estas evaluaciones presentan tres características: 1ro.- la mayoría de los trabajos son simples recopilaciones descriptivas, pocos hacen el intento de evaluar la intervención; 2do.- predomina la evaluación interna; y 3ro.- no existe difusión externa de los diseños evaluativos y de sus resultados.

Aún cuando Fernández del Valle (1995) manifiesta que la evaluación de programas se encuentra en un momento de iniciación, donde existen más propuestas de diseño que ejercicio evaluativo acumulado, sin embargo, una serie de experiencias identificadas hacen posible afirmar que la producción teórica y la aplicación práctica de diseños de evaluación se han incrementado notablemente.

Criterios que deben tomarse en cuenta

Aún cuando no todas las evaluaciones contemplen los mismos criterios, es necesario apuntar aquellos que son considerados asociados a la evaluación de servicios y programas sociales:

Pertinencia.- Un programa es pertinente cuando responde a unas necesidades concretas y bien establecidas.

Suficiencia.- Consiste en establecer si los recursos y los medios disponibles son suficientes.

Progreso.- Consiste en valorar si el programa se desarrolla e implementa de acuerdo a lo programado.

Evaluabilidad.- Consiste en valorar si el programa, su formulación, su diseño e implementación hacen posible que sea evaluado.

Eficacia.- Consiste en evaluar si el programa consigue los objetivos previstos.

Efectividad.- Consiste en evaluar los efectos que el programa ha conseguido, hayan sido previstos o no.

Eficiencia.- Consiste en evaluar la relación entre los medios y los recursos utilizados y los efectos conseguidos.

Resultados e impacto.- Valora los efectos conseguidos en los usuarios o destinatarios (resultados) y los efectos conseguidos en relación con el conjunto de la población (impacto).

Un punto importante en la evaluación de los servicios y programas sociales es el que se refiere a la distinción entre la eficacia, la efectividad y la eficiencia de una acción, de una prestación, de un servicio, etc. En muchos casos, debido a la escasez de recursos, lo que se interesa es incrementar la eficiencia, es decir, reducir recursos y mantener el mismo nivel de eficacia y efectividad o mantener los recursos, pero elevar el nivel de eficacia o efectividad.

Frecuentemente la evaluación de servicios y programas sociales busca valorar la eficiencia en términos de productos intermedios, olvidando que lo que se debe buscar es el bienestar y no el nivel de actividad. De allí que la eficacia y la efectividad de los servicios y programas sociales deberían asociarse siempre al bienestar y mejora de las condiciones de vida de los usuarios.

La Evaluabilidad de los servicios y programas sociales

La Evaluabilidad consiste en valorar si la formulación, el diseño y la implementación del programa hacen posible que éste sea evaluado adecuadamente. Esta posibilidad dependerá en buena parte de la buena planificación y de la existencia o no de barreras que dificulten la evaluación.

Según Fernández –Ballesteros (1995c: 71) la evaluabilidad de los programas presentan cuatro áreas de especial dificultad: a) falta de definición o poca precisión de las necesidades o problemas; b) falta de base teórica; c) falta de claridad en los propósitos de la evaluación; y d) falta de claridad en la determinación de las prioridades de evaluación.

Fernández-Ballesteros y Hernández (1995) hacen referencia al “Listado de Cuestiones Relevantes en Evaluación de Programas” como un instrumento que pretende valorar la evaluabilidad de un determinado programa o servicio. Para esto parte de dos áreas: a) la calidad del proceso de planificación y de implantación del programa; y b) las dificultades que se prevé existirán a lo largo de la evaluación.

El Joint Committee on Standards for Educational Evaluation (1988 – 1994) elabora patrones que constan de un conjunto de normas agrupadas en cuatro áreas: a) utilidad.- la evaluación debe ser útil para las necesidades de sus destinatarios; b) factibilidad.- la evaluación debe ser realista, prudente, diplomática y austera; c) probidad.- la evaluación debe ser realizada legalmente, éticamente y con correcta atención al bienestar y derechos de los implicado; y d) adecuación.- la evaluación debe revelar información técnicamente adecuada con el fin de valorar el nivel de éxito o fracaso del programa evaluado.

Por su parte la Evaluation Research Society (ERS) publicó en 1982 un patrón que consta de cincuenta y cinco reglas agrupadas en torno a cinco aspecto relacionados con las diversas fases del proceso evaluativo: a) formulación de la evaluación; b) estructura y diseño de la evaluación; c) recogida y análisis de los datos; d) comunicación de los resultados y de las conclusiones; y e) utilización de los resultados y conclusiones.

Aún cuando la evaluación es esencial para mejorar la gestión de los programas sociales, podemos encontrar diversos obstáculos como: a) la resistencia de las partes implicadas; b) el coste económico; y c) la no inclusión de los diseños evaluativos en la planificación inicial.

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(1) Extracto de GOMEZ SERRA, M. (2004) “La evaluación de los servicios y programas sociales: una cuestión urgente”, en Evaluación de los servicios sociales, Barcelona, Gedisa, pp.133-155.